¿Puede el ejercicio frenar el crecimiento de un tumor? ¿Qué dice la ciencia?

El ejercicio puede movilizar células guardianas del sistema inmune y cambiar el ambiente interno del cuerpo para ponérselo más difícil al tumor.

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Cuando recibes un diagnóstico de cáncer, es normal sentir que tu cuerpo te ha traicionado y que el control está solo en manos de los fármacos. Sin embargo, la investigación más puntera en oncología está demostrando que tú tienes una herramienta biológica poderosa en tus propios músculos.

No se trata solo de “sentirse mejor” psicológicamente; se trata de que el ejercicio físico puede cambiar el ambiente interno de tu cuerpo para ponérselo muy difícil al tumor.

Una intuición centenaria confirmada por la ciencia

La idea de que el movimiento nos protege no es una moda reciente. Ya en 1921, los científicos Siverten y Dahlstrom observaron que los carcinomas eran raros en animales salvajes muy activos, y que estas enfermedades aparecían con más frecuencia en granjeros jubilados inactivos que en aquellos que seguían trabajando físicamente.

Hoy sabemos la razón química detrás de esto: el sedentarismo y la inactividad contribuyen a la acumulación de moléculas proinflamatorias en la sangre a medida que envejecemos, creando un entorno favorable para la enfermedad. El ejercicio, por el contrario, limpia y defiende ese entorno.

La respuesta directa: ¿Cómo influye el ejercicio en el tumor?

El ejercicio físico actúa como un tratamiento biológico al movilizar las defensas naturales del cuerpo, específicamente las células “asesinas” o Natural Killer (NK) y los linfocitos T CD8+.

Al realizar un esfuerzo mantenido, como 30-40 minutos de intensidad moderada, tu cuerpo libera adrenalina. Esta hormona actúa como una llave que “desengancha” a estas células defensivas de sus reservas en la médula ósea, el bazo y los ganglios linfáticos, lanzándolas al torrente sanguíneo para que patrullen, localicen y ataquen el tumor.

Los 4 efectos biológicos que “atacan” al cáncer

Según estudios de referencia como los de Cell Metabolism (Hojman y Pedersen, 2018) y las revisiones en el Journal of Sport and Health Science (Alejandro Lucia y Carmen Fiuza-Luces, 2024), el ejercicio ataca la biología del cáncer desde varios frentes:

  • “Calentar” el tumor: Muchos tumores son “fríos”, es decir, el sistema inmune no los detecta bien. El ejercicio regular consigue “calentar” estos tumores al llenarlos de células inmunitarias infiltradas, linfocitos, lo que teóricamente podría hacer que tratamientos como la inmunoterapia funcionen mucho mejor.
  • Movilización masiva de defensas: El ejercicio redistribuye las células inmunitarias citotóxicas por todo el cuerpo, aumentando drásticamente su presencia dentro de tumores sólidos que antes estaban “escondidos”.
  • Freno al crecimiento tumoral: En modelos de laboratorio, se ha observado que el ejercicio puede reducir la velocidad de crecimiento de un tumor hasta en un 67%.
  • Efecto anti-metástasis: El ejercicio físico ayuda a regular vías de señalización, como la vía Hippo, que son responsables de que las células cancerosas se desprendan y formen tumores en otros órganos.

¿Por qué tu músculo es una “fábrica de medicinas”?

Tus músculos, al contraerse, funcionan como un órgano endocrino que libera unas proteínas curativas llamadas mioquinas. Destacan 2 mioquinas vitales:

  • La IL-6: Se produce masivamente al contraer el músculo y es la encargada de guiar a las células NK o “asesinas” directamente hacia el interior de varios tipos de tumores.
  • La IL-15: Facilita que las defensas penetren en tumores tan agresivos como el adenocarcinoma de páncreas.

¿Cómo “pautar” este movimiento para que sea efectivo?

Para que el músculo libere estas mioquinas y la adrenalina movilice tus células asesinas, no basta con un paseo suave. La ciencia indica que se requiere una dosis específica de esfuerzo para encender este mecanismo protector.

Sin embargo, sabemos que cuando estás en tratamiento, tu energía fluctúa día a día. Por tanto, hay que mirar de encontrar ese “punto dulce”: la intensidad justa para activar tus defensas sin sumar más fatiga a tu cuerpo. Debemos recordar esta frase de Mario:

Mario Redondo, fisiólogo del ejercicio

"Hay que entrenar a la intensidad que uno se pueda recuperar"

Mario Redondo

Fuentes

Jaume Sansó

Escrito por

Jaume Sansó

Fisioterapeuta · Ejercicio y cáncer

Fisioterapeuta con más de 7 años de experiencia hospitalaria acompañando a personas durante y después del cáncer.

¿Tienes más preguntas?

Sabemos que este tema genera muchas dudas: qué tipo de ejercicio es seguro, cuándo empezar, qué hacer si hay fatiga, dolor, metástasis, anemia o miedo a moverse. Puedes consultar nuestras Preguntas Frecuentes para resolver las dudas más comunes.

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