¿Es seguro hacer ejercicio durante la quimioterapia o debería esperar a terminarla?

Empezar a hacer ejercicio durante la quimioterapia no solo es seguro. Sino que puede ayudar a combatir la toxicidad y preservar tu capacidad física.

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Si estás recibiendo quimioterapia, lo más probable es que sientas que tu cuerpo no está para esfuerzos. Es posible que te hayan dicho que guardes fuerzas o que el ejercicio podría ser peligroso en tu situación.

Sin embargo, la respuesta directa es clara: la ciencia médica ha demostrado que el ejercicio supervisado no solo es seguro durante la quimioterapia, sino que es el momento óptimo para empezar y una de las mejores formas de combatir la toxicidad del tratamiento.

El gran mito: ¿no es mejor esperar a terminar la quimio?

Uno de los pensamientos más habituales es creer que es mejor empezar a hacer ejercicio una vez acabados todos los tratamientos oncológicos: quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia, hormonoterapia, etc. Pero la ciencia dice lo contrario.

Este estudio del 2022 titulado Optimal Timing of a Physical Exercise Intervention to Improve Cardiorespiratory Fitness During or After Chemotherapy del grupo de van der Schoot y colaboradores, pone el foco precisamente en cuándo es el mejor momento para actuar.

La investigación sobre los tiempos óptimos de intervención demuestra que preservar tu capacidad cardiorrespiratoria durante la quimioterapia es mucho más inteligente y efectivo que dejar que tu cuerpo se deteriore para luego intentar recuperar tu forma física meses después.

Los beneficios reales de no quedarse en el sofá

Además de proteger tu corazón y pulmones en tiempo real, el ejercicio ofrece ventajas inmediatas. El estudio liderado por Kerry Courneya en 2007 analizó a 242 pacientes con cáncer de mama que iniciaban quimioterapia.

Los resultados demostraron que el ejercicio ofrece beneficios específicos dependiendo de qué elijas:

  • El ejercicio de fuerza: es clave para mantener la masa muscular que la quimioterapia suele destruir.
  • El ejercicio aeróbico: caminar o hacer bici puede ser fundamental para preservar la salud vascular, evitar que la capacidad física caiga en picado y prevenir el aumento excesivo de grasa corporal común en esta etapa.
  • Bienestar emocional: ambos tipos de ejercicio demostraron una mejora significativa en la autoestima de las pacientes durante las 17 semanas que duró el tratamiento de media.

Un hallazgo inesperado: el ejercicio te ayuda a terminar tu tratamiento

Uno de los puntos más fascinantes del estudio de Courneya es que las pacientes que realizaron entrenamiento de fuerza tuvieron una mayor tasa de finalización de la quimioterapia.

Esto sugiere que el ejercicio ayuda a que tu cuerpo esté lo suficientemente fuerte como para no tener que retrasar dosis o reducir la intensidad del tratamiento médico debido a la debilidad o toxicidad. Moverse ayuda a que la quimioterapia haga su trabajo.

¿Cómo entrenar de forma segura sin agotar tu energía?

Saber que el ejercicio es seguro y que el momento ideal es ahora es un gran paso, pero la realidad es que no debe hacerse de cualquier manera.

Durante la quimioterapia, tus niveles de glóbulos blancos, glóbulos rojos y, sobre todo, tu energía, fluctúan enormemente de una semana a otra.

El secreto para que el ejercicio actúe como un aliado y no como un obstáculo es la dosificación semanal con una supervisión diaria:

  • Ajuste constante a tu fatiga: tu cuerpo no responderá igual el día después de recibir la sesión de quimio que en tu semana de descanso. El ejercicio debe adaptarse diariamente a tu nivel de fatiga; unos días será necesario un entrenamiento más intenso para ganar fuerza, y otros días, el objetivo será simplemente mantener la movilidad con ejercicios muy suaves.
  • Supervisión por un especialista: entrenar durante un proceso oncológico requiere conocimientos específicos sobre cómo los fármacos afectan a tu corazón, a tus huesos o a tu riesgo de sangrado. Un profesional diseñará movimientos seguros que respeten las vías venosas, como el port-a-cath, las cicatrices recientes de cirugías o la posible pérdida de sensibilidad en manos y pies, conocida como neuropatía.

El objetivo final no es batir récords deportivos, sino utilizar el movimiento como una herramienta terapéutica para proteger tu cuerpo mientras superas la enfermedad.

Fuentes

Miquel Galmés

Escrito por

Miquel Galmés

Fisioterapeuta · Ejercicio y dolor oncológico

Fisioterapeuta con más de 7 años de experiencia hospitalaria acompañando a personas durante y después del cáncer.

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Sabemos que este tema genera muchas dudas: qué tipo de ejercicio es seguro, cuándo empezar, qué hacer si hay fatiga, dolor, metástasis, anemia o miedo a moverse. Puedes consultar nuestras Preguntas Frecuentes para resolver las dudas más comunes.

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